Thursday, May 11, 2006

"El laberinto es una de las figuras más ricas y enigmáticas de nuestra cultura. El origen del laberinto es totalmente mítico y muchos han sido los maravillados por esta forma. El primer laberinto de la historia se lo debemos al que se encuentra en Creta, solo existe impreso en una piedra de la isla, lo que sabemos de él es por la mitología griega. Dédalo lo construyó para encerrar al Minotauro en él, Teseo entró al laberinto para matar al Minotauro ayudado por Ariadna quien lo guió con un hilo para permitirle encontrar el camino de regreso.

En la literatura y la pintura se pueden encontrar frecuentemente obras alusivas a este, Picasso por ejemplo se inspiró en este mito para una de sus series de grabados, Borges escribió varios cuentos tomando como referencia el tema del laberinto de creta y no olvidemos la obra de Octavio Paz. El laberinto es un mito para ser interpretado y su significado va mas allá de la simple forma, es un espacio imaginario, mental, es un concepto, una imagen, una forma espacial, y en su forma, un espacio arquitectónico."

extracto de Una letra del laberinto por Eduardo Perez Gonzalez
http://www.architecthum.edu.mx/Architecthumtemp/colaboradores/letralaberinto.htm
No me habia referido al los laberintos ludicos en el espacio. Pero existen muchos y son presentados como juegos infantiles que buscan poner a prueba la agilidad mental de un niño y mejorarla.
Elegi este por la tematica de econtrar una tribu perdida. Me parecio que se conjuga con mi idea de revelar un misterio o salir a la "luz".
Los lasberintos circulares, son los que mas se ecnuentran en nuestra epoca. Simbolizan el ciclo de la vida, y se refieren al ultimo camino que ha de recorrer una persona antes de morir.
Esto es interesante, en el sentido que una persona no trata de salir del laberinto, sino que trata de encontrar su centro.
Al rededor de esta idea me parece que nos encontramos con mayor cercania a Borges y su "biblioteca de Babel".











En este momento, me gustaría referirme a Borges y sus cuentos. En los diferentes cuentos de Borges, siempre existen temas recurrentes, tales como la mitología, la religión, el mestizaje, la muertes entre otros. El que me interesa, que no se desprende de estos otros es el laberinto.

Anteriormente ya me había referido a La Biblioteca de Babel, así que no pretendo adentrarme en este más de lo que ya lo he hecho. Me voy a referir a La casa de Asterión, simplemente porque es el cuento que habla explícitamente de un laberinto:


Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Loas enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor, Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojala me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.”

Me parece que el cuento suelta muchas que pensar con lo que yo ya he escrito anteriormente y no quiero repetirme. Lo que pretendo es ilustrar lo que había dicho e impulsar nuevas ideas. Es interesante, por parte de cómo Borges trata el mito, que aunque se cree que el narrador es el minotauro, solo se puede afirmar con certeza hasta el final. A lo largo del cuento Borges solo nos dice que la gente le tiene miedo y que por esta razón la idea de salir no le produce gracia alguna a Asterión. Haré una reflexión pequeña sobre esto. Foucault en sus reflexiones acerca de la locura, acusa a la sociedad de crearlos. Pues al crear instituciones que encierren personas que comparten una forma de actuar similar, pero que no esta en acorde a la de la mayoría de la gente es que se empieza a manejar el concepto de loco y es cuando se empieza a tenerles miedo a estas personas. En este caso es algo parecido, Asterión, esta claro, no es igual a la gente en general pero eso no lo hace el monstruo mitológico con que se la ha visto. El monstruo es creado por la sociedad que no sabe aceptar a una persona con esas características. Pero a lo largo del cuento vemos como el minotauro es mas “humano” que muchos humanos que se dicen ser humanos. Esto lo puedo decir gracias al laberinto por el cual Asterión tiene como hogar.

Anteriormente había hablado de la idea que el laberinto es un lugar donde uno se debe perder para salir con un mayor conocimiento, un lugar del cual, si uno logra salir, es una persona mas sabia. Sin embargo en este cuento, aprendemos que Asterión no quiere salir de su laberinto. Entendemos que esta cansado, pero no es de vivir en este lugar, sino de esperar a que su destino se cumpla, cansado de la soledad que es lo que en realidad lo encierra. Pero Asterión entiende que la salida que otorga todo lo que se espera obtener al salir de un laberinto es la muerte. En los laberintos de la antigüedad, griegos, egipcios e indígenas se adentraban las personas que estaban cerca de la muerte. La idea era que al adentrarse, cuando llegaran al centro (nótese que la intención no era salir) morirían, pero ya estarían preparados para la siguiente vida, ya estarían preparados para recibir la sabiduría que se le da a los hombres una vez cruzan este umbral. En el cuento de Borges se nota esto explícitamente, pues Asterión dice que le mandan personas para que el las ayude a cruzar: “Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal”.

Thursday, March 16, 2006

Esta es la imagan de mi biblioteca de Babel, las espirales son las escaleras y los puntos negros son como los hoyos de ventilacion donde se pueden ver los demas pisos. Lo pongo en la pagina de Laberinto porque me parece que la biblioteca es un laberinto, tanto infinito en el espacio como en el tiempo. Me parece que siempre se estan creando nuevos libros, que esta en constante trabajo. Me parece que es un laberinto porque aunque dos cuartos queden pegados puede ser necesario un largo camino para llegar al otro. Pero la biblioteca esta pensada como los laberintos que solo estan pensados como un lugar de transicion, un lugar destinado a pensar y resolver problemas mentales, por esto no tiene varios caminos, sino que siempre hay una puerta y una salida que se coonvierto en puerta para encontrar otra salida.

Thursday, March 09, 2006

La construcción de laberintos es tan antigua que existen registros de laberintos que fueron construidos en el año 3000 AC. Sin embargo, el más famoso es un laberinto griego, si existió o no sigue siendo una incógnita. La leyenda cuenta que estaba ubicado en Creta y que en el habitaba "el minotauro". Muchos siglos después, durante la edad media en Europa se construyeron muchos laberintos que servían para llevar a cabo distintos tipos de rituales y de procesiones; por ejemplo, en la península escandinava existen alrededor de 600 laberintos de piedra construidos en las orillas del mar Báltico. Se dice que fueron construidos por los pescadores para hacer paseos por ellos antes de salir al mar a pescar; y así, los malos espíritus se quedaban confundidos en el laberinto y los pescadores salían seguros. En el siglo XIII, en Francia, era común hacer dibujos de laberintos en el suelo de las catedrales y un siglo más tarde en toda Europa se construyeron cientos de laberintos con arbustos en los jardines de los castillos y palacios para que los nobles, reyes y príncipes se entretuvieran paseando por ellos. Esta costumbre de adornar los parques y jardines con laberintos se mantuvo hasta el siglo XX. Fue entonces que, como consecuencia de las dos guerras mundiales, prácticamente todos los laberintos de Europa desaparecieron. Pero a partir de la década de los setenta en todo el mundo se han vuelto a construir laberintos. El siglo XX ha sido el siglo en el que más se han construido y diseñado, se pueden encontrar en jardines, parques de diversiones, en libros y ahora en Internet. Los laberintos, en todo caso, a lo largo de esta larga línea de existencia han tenido un cometido singular y a mi parecer muy interesante: probar la habilidad individual de un individuo. En las leyendas cuando se utilizaba el laberinto era la introducción a un problema que se mostraba insoluble. En el caso del laberinto de Creta, del laberinto nunca nadie había salido vivo pues su arquitecto, Dedalo, lo había construido tan hábilmente que nadie podría escapar del minotauro. Sin embargo la creación de este mito, viene con un héroe que es capaz de sobrepasar las dificultades y lograr salir con vida. Como había dicho es una prueba de astucia y Teseo lo logra gracias a cierta estratagema. Lo que me parece interesante de estas pruebas, es que son muy mentales, muchas veces los laberintos pueden ser vastísimos, pero si se tiene la lucidez y la agilidad mental se pueden llegar a resolver exitosamente. Como prueba añadida a la habilidad mental que resolver el camino correcto a través de estos lugares, también hay un factor de fortaleza, pues al adentrarse en un laberinto y verse un perdido las posibilidades de lograr salir de uno son muy cortas, lo cual empieza a jugar con la sanidad mental. Menciono esto porque en el momento en que uno no logra pensar claramente la forma de salir de este lugar, el espacio del laberinto (definido por un área, no importa cuan grande sea, siempre esta definida) empieza a volverse en cierto modo infinito. Las posibilidades de recorrer un laberinto de distintas formas son muchas. Así un laberinto se convierte un espacio infinito dentro de un espacio definido.

Wednesday, March 08, 2006


Un laberinto (del latín labyrinthus, y este del griego λαβύρινθος labirinzós) es un lugar formado por calles y encrucijadas, intencionadamente complejo para confundir a quien se adentre en él.